Coyuntura Macroeconómica
Las primas de riesgo de la deuda pública europea se relajan y las emisiones gozan de muy buenas colocaciones, a pesar de la rebaja de rating por parte de S&P a 9 economías europeas.
La medidas expansivas excepcionales adoptadas por el BCE, sobre todo la subasta de liquidez a 36 meses del pasado mes de diciembre, están teniendo un efecto muy positivo y han conseguido relajar los spreads de deuda periférica europea.
Los mercados han comenzado el año con tono positivo. Las primas de riesgo bajan y los mercados de renta variable suben. Los inversores dejan de lado las noticias negativas (rebaja de ratings europeos por parte de S&P y revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento) y se centran en las positivas: buenos datos macro, los resultados empresariales batiendo expectativas, éxito en las subastas de deuda, buen crecimiento de China en el último trimestre de 2011...
La subasta de liquidez a 36 meses del BCE en diciembre logra sus objetivos. Ha conseguido que buena parte de dicha inyección se haya empleado para comprar deuda pública de países europeos, tanto periféricos como países “core” como es el caso de Francia. El próximo mes de febrero será la segunda y última subasta extraordinaria, lo que debería continuar dando soporte a los mercados.
Tanto el FMI como el Banco Mundial han vuelto a revisar a la baja las previsiones de crecimiento global. Por el debilitamiento económico de la Zona Euro y por la cierta ralentización de las economías emergentes.
S&P, tal y como ya había advertido, bajó el rating a 9 economías europeas. Francia y Austria pierden la calificación crediticia máxima y se quedan con AA+. España A; Italia BBB+ y Portugal BB (por debajo de “investment grade”). También Fitch ha llevado a cabo una rebaja de rating en bloque.
Grecia avanza en las negociaciones con sus acreedores privados sobre la reestructuración de la deuda helena. Se negocian las condiciones de la quita, y parece que el acuerdo podría estar cerca de producirse.
El libro Beige de la Fed muestra una visión más optimista sobre la economía americana. El consumo repunta, la actividad manufacturera crece, el sector inmobiliario comercial muestra síntomas de mejoría, el empleo comienza a mejorar y la presión sobre los precios es limitada.
El BCE mantuvo tipos en su reunión mensual y no anticipó si habrá un nuevo movimiento de tipos a la baja. No obstante los mercados lo dan por seguro, ya que la institución reconoció que el crecimiento económico vuelve a desacelerarse y que los riesgos son a la baja, además de apuntar que la inflación, aunque continúe todavía unos meses por encima del 2%, irá descendiendo.





